Innovación social y desarrollo industrial, ¿tienen algo que ver?

En el post titulado Una aproximación a la dimensión social del desarrollo territorial adelantábamos cómo desde Orkestra nos hemos planteado el reto de integrar con más fuerza la dimensión social en el ámbito de la investigación en desarrollo territorial y asumimos que no hay una única perspectiva o modo de hacer para ello. En este post nos centramos en el concepto de innovación social como aproximación que permite enfatizar la dimensión social, tanto en  los procesos de desarrollo territorial, como en la propia investigación. Este concepto nos permite entender los procesos de transformación social que, a través de la investigación acción, facilitamos en el seno de nuestros proyectos.

La innovación social es un concepto que por la diversidad de significados y acepciones desarrolladas en torno al mismo, suele generar confusión. Es por ello que lo primero que debemos aclarar es a qué nos estamos refiriendo por innovación social. Y es que, si bien el reconocimiento de «lo social»’ para la innovación es aceptada por muchos, lo que entendemos por innovación social puede diferir. En el ámbito del desarrollo territorial y, en concreto, en el marco de los proyectos de investigación-acción que venimos desarrollando en el instituto, la innovación social se refiere a la generación de nuevos modos de relaciones entre los actores del territorio. La innovación social es, por tanto, el proceso que busca y permite innovar en las relaciones sociales entre dichos actores y, como consecuencia, se refiere a un proceso de transformación social.

¿Cuáles son los modelos de relaciones que se gestan entre los gobiernos territoriales y el resto de actores? ¿Cómo se desarrollan? ¿Cómo se definen las relaciones de poder? ¿Cómo transformar dichas relaciones? ¿Quién facilita dichos procesos de transformación? ¿Dónde se sitúan los investigadores? En el seno de nuestros proyectos, venimos haciendo un esfuerzo para responder a estas preguntas y entender así la naturaleza de las dinámicas sociales que se generan entre los actores del territorio con el objetivo de buscar los modos de relaciones y prácticas de gobernanza más apropiadas para el desarrollo territorial.

Un ejemplo de innovación social lo encontramos en el proceso de creación y desarrollo del Foro Industrial de la comarca de Goierri. Este foro, compuesto por representantes de empresas industriales de la comarca, la agencia de desarrollo, el centro tecnológico comarcal, agentes políticos, centros de formación, e investigadores, tiene el objetivo de promover y asegurar el desarrollo industrial de la comarca. Mi papel como investigadora es el de facilitar un proceso de investigación-acción que impulse los cambios que a su vez permitan abordar los retos que se consensuen con relación a dicho objetivo. A día de hoy se han definido varias líneas de acción en los ámbitos en los que los participantes han considerado que existe un reto para el desarrollo industrial, han desarrollado una reflexión al respecto y deciden actuar de forma proactiva y conjunta. Más allá de los resultados obtenidos mediante dichas líneas de acción, el propio proceso de participación y movilización de estos agentes está permitiendo cambiar el modelo de gobernanza para actuar en materia de política de desarrollo industrial en esta comarca.

Hasta el año 2012, la agencia, de forma más o menos participativa invitaba a diferentes agentes comarcales (entre ellos aquellos que hoy en día componen el Foro Industrial) a participar en varias reuniones de las cuales se extraía un Plan Estratégico comarcal. Después era la agencia quien se encargaba de ejecutar las diferentes líneas de acción que contenía dicho plan y, a menudo, la falta de competencias e implicación de los agentes a quienes estaban dirigidas las acciones suponían un obstáculo difícil de superar. El Foro Industrial pasa por un proceso de negociación continuo donde los participantes inciden directamente en la agenda del resto, consensuan retos compartidos que se quieren abordar y definen los modos de acción para ello. Las relaciones de poder para la definición de la política en el ámbito del desarrollo industrial se ven transformadas y el modo de relacionarse, si comparamos los procesos de definición de los planes estratégicos anteriores, han cambiado de manera significativa. No hay más que ver la continua celebración de reuniones y encuentros entre los participantes para llevar a cabo los objetivos acordados. Es sin duda un reflejo del sentimiento de pertenencia que todos ellos vienen desarrollando.

Aunque se trate de promover una actividad industrial competitiva y sostenible, este ejemplo nos sirve para entender que el potencial para promover procesos de cambio en un territorio se maximiza si facilitamos un continuo replanteamiento del modo de relaciones y los mecanismos de gobernanza existentes entre sus agentes. La innovación social es una innovación de proceso que tiene lugar en el propio proceso de movilización y participación. Y es un proceso de aprendizaje en el cual todos desarrollarán nuevas capacidades para participar y actuar de forma conjunta pero desde su visión y posición. Es en la facilitación de dichos procesos de aprendizaje y consecuente cambio donde localizamos el rol de los investigadores. Y es que, la innovación social no es algo espontáneo y requiere una facilitación consciente. Sin duda, esta relación entre innovación social e investigación ¡nos da como para otro post!

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Forman parte de esta serie sobre la dimensión social del desarrollo territorial:

El Desarrollo Económico Territorial, la participación ciudadana y el  “Buen Vivir”

Saliendo del armario

Una aproximación a la dimensión social del desarrollo territorial 

Convirtiendo lo social en ventaja competitiva

 

 

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¿Qué papel juega el nivel local en las estrategias de diversificación?: algunos ingredientes para la receta

La diversificación se ha convertido en una obligación para las empresas. Una obligación que corre (mucha) prisa sobre todo en el caso de muchas pymes. Y este cometido también compromete a las agencias de desarrollo local, las cuales tienen la misión de impulsar la innovación y la competitividad del tejido productivo.

Más de una vez nos hemos referido al cambio de rol que muchas agencias están experimentando: de actuar como ventanilla única de programas definidos a nivel provincial y regional, pasan a ser dinamizadores de procesos de colaboración entre agentes locales (redes locales). Este nuevo papel que permite inyectar las políticas definidas por el resto de administraciones en procesos gestados a nivel local, requiere a menudo, el desarrollo de nuevas capacidades en el personal de las agencias.

De todos modos, aunque el desarrollo de los procesos en red locales sea un elemento compartido entre las agencias, las estrategias para promover la diversificación en pymes varían considerablemente. Así, nos encontramos con dos tipos de estrategias. La primera es más del tipo  pull en la cual la agencia identifica una necesidad de producto o proceso de valor añadido en el mercado y promueve un proceso de colaboración entre pymes para su desarrollo. La segunda es del tipo push: procesos de colaboración que buscan un aprendizaje basado en la experiencia y know-how de los participantes y que normalmente se enfocan en el desarrollo de capacidades soft.

Goieki, la agencia de desarrollo comarcal del Goierri, es un ejemplo de agencia que basa su actividad en una estrategia pull. La agencia invita, entre otro agentes, a las empresas tractoras de la comarca a proponer productos o tecnologías de valor añadido que puedan ser desarrolladas por la pymes goierritarras. El desarrollo de dichos productos o procesos requiere la colaboración con diversos agentes del conocimiento como son centros tecnológicos o universidades y también empresa de servicios de ingeniería o diseño. Por tanto, además de promover la diversificación de las pymes participantes con el consiguiente desarrollo de capacidades requeridas, la agencia de desarrollo se convierte en una pieza clave para promover la tan buscada interacción entre las pymes y el resto de agentes del sistema de innovación.

Uno de los ingredientes mágicos de esta receta es la red local impulsada por la agencia y las relaciones de confianza gestadas en el seno de dicha red. El papel de adhesivo que juega la agencia depende del trabajo realizado para tejer una red de agentes que se comprometan a apoyar la diversificación del tejido comarcal.

Las políticas locales que busquen la diversificación de las empresas de menor tamaño tendrán que apoyarse en estrategias pull y push que busquen la innovación de producto o proceso pero también en nuevos modos de gobernanza entre los agentes locales. Más allá de los procesos de diversificación gestados dentro de una misma cadena de valor, la diversificación del tejido productivo debe de ir acompañado de una visión compartida entre el mayor número posible de agentes locales, como es el objetivo del Foro Industrial del Goierri en el que participan tanto empresas locales como el centro de formación profesional, representantes políticos, el centro tecnológico o la propia agencia entre otros. La participación de Orkestra como facilitador de dicho espacio plantea nuevos retos a los investigadores. Más allá de su papel en el desarrollo de nuevos modos de gobernanza, deben de acompañar la definición de estrategias de diversificación (y especialización inteligente) en el nivel subregional. Si defendemos que el nivel regional se merece un lugar prioritario en las estrategias de especialización inteligente, ¿qué papel juega el nivel local? Sin duda alguna, una oportunidad clave para entender, desde dentro, las dificultades (¡y también oportunidades!) que afrontan las pymes a la hora de cumplir con sus obligaciones. Y corre prisa…

 

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Gobernanza local: una oportunidad que no siempre resulta en lo esperado

El concepto de gobernanza es hoy día un elemento clave para entender y promover procesos de Desarrollo Económico Local (DEL). Y es que el DEL es un concepto en constante evolución.

Más allá de las políticas para atraer inversiones del exterior o desarrollar infraestructuras hard (infraestructuras materiales, suelo disponible, accesibilidad, etc.) e, incluso, del objetivo de retener y potenciar las empresas locales e invertir en infraestructuras soft (capital social, colaboración, etc.), la clave para el DEL está en generar entornos favorables para la actividad productiva. Por tanto, una visión sistémica del desarrollo es imprescindible y dentro de dicha visión sistémica entra en juego la gobernanza, como un elemento vertebrador del nuevo concepto de DEL que requiere generar nuevos modos de interacción entre los diferentes agentes del territorio y dotarlos de sus correspondientes estructuras. Sin embargo, esta parece ser una condición necesaria pero no suficiente para el DEL, es decir, el hecho de que se generen estas nuevas formas de interacción no garantiza ni la capacidad de traccionar transformaciones en el territorio ni mucho menos la sostenibilidad del proceso. ¿Cómo maximizamos entonces ese potencial para impulsar transformaciones en el territorio? ¿Cómo aseguramos su sostenibilidad?

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