Comunicación a tres voces

¿Qué es lo que sucede cuando tres personas que trabajan en el ámbito de la comunicación para el desarrollo territorial se juntan? Este post pretende dar respuesta a esa pregunta partiendo de nuestra propia experiencia. Durante el mes de septiembre, nosotras, Patricia, Maite y Eleonora, tuvimos la oportunidad de reunirnos en persona por primera vez, de compartir nuestras experiencias y de pensar en el papel que desempeña la comunicación en el desarrollo territorial. De todo lo aprendido, cada una asumió el compromiso de compartir lo que para ella había sido lo más significativo. He aquí el resultado.

Patricia: La riqueza del proceso

Para una de nuestras reuniones preparé una pequeña presentación sobre las diferentes herramientas de comunicación de Orkestra. Eran las tres de la tarde y hacía calor. Pasados 10 minutos me di cuenta de que lo que estaba contando, tal y como lo estaba contando, no estaba resultando muy interesante y que las estaba perdiendo…hasta que Eleonora me preguntó por el proceso. Me preguntó, en concreto, cómo nos habíamos organizado al interior del Instituto a lo largo de los años para recoger la información y los materiales que luego comunicábamos a través de las diversas herramientas que le acababa de mostrar. El tono de la reunión cambió por completo. Para empezar, conté una historia, que siempre es mucho más interesante que mostrar un catálogo de productos. Le conté la historia de cómo nos hemos venido comunicando al interior de Orkestra para comunicar al exterior. Contar esta historia nos permitió conectar con su propia experiencia e identificar diferencias y aspectos en común, tales como el conflicto y las relaciones de poder, inherentes en todo proceso comunicativo; los aciertos, los fracasos y los retos que afrontamos…Ahora hay que escribir esa parte de la historia de Orkestra para terminar de rescatar los aprendizajes y compartirlos. En esas estoy…¡que lo que tenemos para contar da para una tesis doctoral!

Eleonora: La necesidad de un cambio en el enfoque

Sin duda mi estancia en Orkestra ha sido una experiencia maravillosa, en compañía de Maite y Patricia nos hemos dado la oportunidad y el espacio para detenernos a reflexionar sobre la comunicación desde el enfoque del Desarrollo Territorial y la Investigación Acción.

Quienes trabajamos en comunicación venimos desde un paradigma en el cual muchas veces se la aborda como un “servicio” o una asistencia instrumental / técnica, en donde el foco ha estado puesto más en los productos que en las personas y los procesos; perdiendo así parte de su espesor, su complejidad y su riqueza. Hemos pasado más tiempo buscando recetas que generando nuevos modos de vincularnos.

En este proceso entonces escuchando y compartiendo nuestras experiencias de trabajo, aparecen nuevos retos como la importancia y el desafío de aprender de nuestras propias prácticas. Y no sólo aprender sino generar nuevas estrategias que profundicen una comunicación cada vez más provocadora y transformadora en donde no hay pasos a seguir sino mucho más por crear, innovar y co construir, tal como hemos hechos en estas semanas de trabajo colectivo.

Maite: Sistematizar la comunicación

Siempre he pensado -y sigo hoy pensando- que la comunicación no es un fin en sí misma. En procesos como el de Zubigintza, su función es facilitar. Es decir, no busca únicamente transmitir externamente qué es lo que estamos haciendo, sino que de alguna manera es inherente al proyecto y su objetivo principal es fomentar el diálogo. Por ese motivo, precisamente, la evolución de la comunicación está ligada a la propia evolución de necesidades que tiene el proyecto.

Sin embargo, si algo aprendí de las reuniones que hicimos Patricia, Eleonora y yo en septiembre, es que también es necesario pararse de vez en cuando a reflexionar acerca de la comunicación como tal, escribir sobre lo que hemos aprendido y lo que todavía nos queda por hacer. Pensar en dónde estábamos hace algunos meses y donde nos encontramos ahora. En resumen: es necesario sistematizar la comunicación. Por tanto, no se trata únicamente de buscar nuevas herramientas o espacios que hagan que el diálogo pueda mejorar; se trata más bien de explicitar la comunicación para que pueda seguir mejorando. 

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