Con toda la energía del sol….

El cambio de hora y la entrada oficial de la primavera van acompañados de un número creciente de horas de sol. El sol suministra una fuente “inagotable” de energía luminosa y térmica que hace brotar los árboles, madura frutos, saca a la calle a niños y a mayores (¡también a tortugas!) y en general anima y pone de buen humor a la gente.

Esa energía del sol también puede convertirse en fuente de suministro eléctrico, mediante el equipamiento correspondiente, entre otros paneles, inversores, baterías, etc. Islas como las Canarias o el archipiélago de Hawái, más o menos aisladas del continente, y con un buen nivel de radiación solar están viendo en esta fuente de energía una manera de evolucionar hacia una economía baja en carbono.

No obstante, en Alemania, con muchas menos horas de sol que los ejemplos anteriores, de acuerdo con estimaciones recientes realizadas por el Fraunhofer Institute , en 2016 el 7,4% del consumo eléctrico del país provino de instalaciones fotovoltaicas (FV), frente al 3,03% en España , donde se presume de tener no sólo más horas de sol sino además, uno de los mejores climas de toda la UE.

En un reciente estudio que hemos llevado a cabo en la Cátedra de Energía de Orkestra , se presentaba el coste del suministro eléctrico de un consumidor doméstico medio en España, teniendo en cuenta si este se suministra únicamente a través de la red eléctrica, es decir, de la manera habitual; si lo hace exclusivamente con instalaciones fotovoltaicas y se encuentra aislado de la red y, finalmente, un escenario intermedio donde el consumidor instala equipamiento fotovoltaico y mantiene su conexión a la red eléctrica.

Los resultados obtenidos para dos ciudades: Bilbao y Sevilla, mostraban que aislarse de la red resulta, podríamos decir, excesivamente oneroso para los consumidores, lo que se debe en gran medida a la necesidad de baterías que por el momento son equipos caros. De esta manera, la “factura” a finales de año podría situarse entre los 2.000 y 4.000 €, frente a una factura promedio habitual de entre 640 y 1.080€. Por su parte, con unas instalaciones fotovoltaicas, manteniendo la conexión a la red permitían alcanzar un coste anual de 630 y 1.730€ dependiendo de los casos.

En este último escenario, lo que se observaba era la necesidad de evitar que se produzca una llamémoslo “burbuja de instalaciones fotovoltaicas”, es decir, que los consumidores se equipen con instalaciones sobredimensionadas, que generen más electricidad que la que son capaces de consumir “instantáneamente”, dado que no considerábamos para este caso la disponibilidad de baterías y se producía un exceso de electricidad que no interesa.

Como se muestra en este gráfico:Grafico

las instalaciones pueden producir mucha más electricidad que la que somos capaces de consumir en cada momento. De esta manera, con unas instalaciones fotovoltaicas de tamaño más adecuado y con una buena la red eléctrica que nos garantiza el suministro, como puede calificarse la actual, conseguiríamos avanzar hacia una economía baja en carbono. Es decir, el desarrollo de instalaciones PV van de la mano de las redes y de sus servicios de apoyo, sin las cuales, no tendrían sentido en términos de coste de suministro.

Eso sí, es necesario disponer del espacio suficiente en el tejado de nuestra vivienda y de los fondos para invertir y lograrlo. ¡El sol nos da todo lo demás!

Macarena Larrea

Macarena Larrea

Macarena Larrea es investigadora de la Cátedra de Energía de Orkestra-IVC, de la Fundación Deusto. Es doctora en Promoción y Desarrollo de Empresas por la Universidad del País Vasco, con su tesis de “Internalización de los costes externos de la producción eléctrica”. Máster en Gestión de Empresas Marítimo Portuarias organizado por la Universidad de Deusto en colaboración con la Escuela de Administración Marítima del Gobierno Vasco y Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Deusto (La Comercial), especialidad en Logística y Tecnología. Previamente trabajo en la Cátedra de Estudios Internacionales de la Universidad del País Vasco y, en 2011, disfruto de la Beca de Especialización de Profesionales en las áreas de Asuntos Europeos y Cooperación Interregional, en la Secretaría General de Acción Exterior del Gobierno Vasco. Sus áreas de interés son la energía, la logística (transporte y distribución) y las relaciones internacionales, desde la perspectiva empresarial.