Eficiencia de los sistemas regionales de innovación en España

Post escrito por Joost Heijs

Mikel Buesa, Joost Heijs, Thomas Baumert y Cristian Gutiérrez Rojas

En la economía de la innovación ha habido poca preocupación por el problema de la eficiencia en la asignación de recursos. Dado que, como argumentó Arrow a comienzos de la década de 1960, esa asignación está sujeta a fallos de mercado, se espera que, en ausencia de una intervención pública, la sociedad dedique a la innovación una cantidad subóptima de recursos; y este es el motivo por el que se tiende a pensar que toda inversión en las actividades científicas y tecnológicas debe ser bienvenida. Se olvida así la advertencia que formulara en la temprana fecha de 1958 uno de los grandes economistas pioneros de la disciplina, Zvi Griliches, quien concluía su investigación sobre la difusión del maíz híbrido señalando que, aunque los rendimientos de la investigación son «en general muy elevados, eso no significa que debamos gastar cualquier cantidad de dinero en cualquier cosa llamada ‘investigación’».

Animados por esta advertencia y con el patrocinio de FUNCAS hemos estudiado la eficiencia de la asignación de recursos a la innovación en las Comunidades Autónomas españolas. Nos hemos valido, para ello, de la técnica del análisis factorial a fin de sintetizar y hacer manejable la información de múltiples indicadores sobre los recursos que se emplean en los sistemas regionales de innovación. También hemos medido el output innovador teniendo en cuenta las patentes y otras formas de propiedad industrial, así como las publicaciones académicas de las universidades y las demás instituciones de investigación científica. Y para poner en relación ambos elementos, recursos y resultados, hemos empleado el análisis envolvente de datos, una técnica que permite delimitar cuál es la frontera de la eficiencia y ubicar, con relación a ella, a cada una de las Comunidades Autónomas.

De los resultados obtenidos se desprende que las regiones españolas han ido ocupando posiciones cambiantes, con respecto a la eficiencia, a lo largo del tiempo. Sin embargo, se puede señalar que Cataluña, Navarra, La Rioja, Madrid y Aragón son las Comunidades que más tiempo han determinado la frontera de la eficiencia innovadora o se han situado muy próximas a ella. En un nivel intermedio de eficiencia se observan los casos de la Comunidad Valenciana, Cantabria, País Vasco, Asturias y Murcia; en la zona media-baja aparecen Galicia, Andalucía y Baleares; y ya con un reducido nivel de eficiencia se ubican Canarias, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Extremadura.

De todos modos, la observación de los cambios que se han ido produciendo desde el año 2000 en adelante permite constatar que hemos asistido en España a un cierto proceso de convergencia en esta materia, de manera que las diferencias interregionales en términos de eficiencia innovadora se han ido acortando de una forma continuada. La causa fundamental de esta convergencia hay que buscarla en el comportamiento del sector académico, pues los rendimientos en forma de publicaciones científicas de los investigadores han ido haciéndose cada vez más homogéneos desde el punto de vista territorial. Sin duda, los incentivos que se han introducido en la legislación universitaria para ello —al hacer depender la carrera profesional de los profesores, en buena medida, de su producción de publicaciones—, han estado detrás de este fenómeno. Pero, por el contrario, no hemos encontrado convergencia alguna en la eficiencia del sector de las empresas innovadoras, donde han persistido las desigualdades entre las regiones.

Este último aspecto enlaza bien con el hecho de que nuestro análisis haya puesto de relieve que, en las regiones más o menos alejadas de la frontera de la eficiencia, la mayor parte de las ineficiencias no son de carácter técnico sino que se deben a que sus sistemas de innovación están operando en una escala sub-óptima. Esto último significa que tenemos en España muchas Comunidades Autónomas en las que el esfuerzo de asignación de recursos a las actividades sobre las que se sustenta la innovación es demasiado pequeño; y ello hace que la obtención de outputs, a partir de la combinación de inputs que presentan, se sitúe por debajo del nivel que sería esperable.

Hemos estimado también varios modelos econométricos para analizar qué elementos del sistema de innovación determinan el nivel de eficiencia innovadora. De sus resultados se desprenden varias conclusiones de interés. En primer lugar, el esfuerzo de asignación de recursos en las empresas innovadoras y en las universidades influye positivamente sobre la eficiencia. Sin embargo, se obtiene el resultado opuesto con relación a las instituciones y organismos públicos de investigación, de manera que cuanto mayor es el esfuerzo que se realiza en ellos menor es la eficiencia del sistema regional de innovación. Y en tercer lugar, hemos encontrado que la política de innovación —que cuantificamos a través de los recursos que se canalizan a través del Plan Nacional de I+D+i— carece de significación en la determinación de la eficiencia.

Trabajo realizado por: Mikel Buesa, Joost Heijs, Thomas Baumert y Cristian Gutiérrez Rojas

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