El clúster vasco de la industria aeronáutica y espacial: un caso de éxito en la creación de un clúster

 

imagen_avionesCon más de 1400 millones de euros de facturación en 2011 y la creación de más de 11.000 puestos de trabajo, cerca de 4000 en el País Vasco, y con la expectativa de multiplicar por 1,8 sus ventas en los próximos cinco años, el clúster vasco de la industria aeronáutica y espacial se presenta como uno de los principales motores de la economía vasca para los próximos años.

Una peculiaridad de este clúster en relación a otros clústeres industriales del País Vasco, cuyos orígenes se remontan a la revolución industrial del siglo XIX o incluso a los siglos medievales o modernos, es que es un clúster de nueva creación, nacido a principios de los años 90 del siglo XX. ¿A qué factores debe su nacimiento el clúster de la industria aeronáutica y espacial en el País Vasco? ¿Cómo ha ido el clúster creando y desarrollando su ventaja competitiva? ¿Cuáles han sido los factores de competitividad que han hecho que este clúster haya sido capaz de convertirse en uno de los principales tractores de la economía vasca?

Estas son algunas de las cuestiones que se tratan de responder en el trabajo “El clúster de la industria aeronáutica y espacial del País Vasco: orígenes, evolución y trayectoria competitiva”, elaborado por Santiago López, Jesús Mª Valdaliso, Mª José Aranguren y Aitziber Elola, y presentado el pasado 14 de febrero en el AIC – Automotive Intelligence Centre en Amorebieta (Bizkaia).

Una peculiaridad de este clúster es que desde sus orígenes estuvo vinculado a la demanda internacional, no a la demanda local y/o nacional. La industria aeronáutica (y la aviación comercial) experimentaron un cambio radical en el decenio de 1980. La desregulación del transporte aéreo incrementó la competencia y facilitó la entrada de nuevos operadores. Además, el cambio técnico en la aviación (aviónica, fuselaje y nuevos materiales) requirió nuevas y muy complejas capacidades que las viejas empresas, muy integradas verticalmente y especializadas (Boeing, MDD) no poseían. Las grandes empresas (Boeing y Airbus) y los nuevos competidores en la aviación comercial regional (Bombardier, Embraer) se convirtieron en ensambladores y coordinadores de cadenas globales de valor integradas por proveedores especializados.

La desregulación, la entrada de nuevos competidores y el cambio técnico en la aviación abrieron una gran ventana de oportunidad, pero para aprovecharla se necesitaban recursos y capacidades locales e iniciativa empresarial. Las capacidades inicialmente procedieron de tres empresas. Una ingeniería, Sener, vinculada a diferentes proyectos aeroespaciales europeos desde finales de los años 60, creó a finales de los años 80, junto con Rolls Royce, CASA, Bazán y el BBV, la empresa ITP, dedicada a la fabricación de equipos y componentes para los motores y turbinas de los aviones. Gamesa Aeronáutica (hoy en día Aernnova), por su parte, a mediados de los 80 comenzó a fabricar piezas y componentes de fibra de carbono y nuevos materiales y aleaciones.

El tercer factor clave en la creación del clúster fue el apoyo del Gobierno Vasco. Una nueva política industrial en marcha, basada en los clústeres y el apoyo financiero por parte de la administración fueron un factor necesario, aunque no suficiente, en la aparición del clúster.

El clúster se construyó basado en lo que ya existía, las capacidades en la industria vasca en la transformación de metales y la elaboración de partes y componentes de precisión, reorientados ahora hacia nuevos sectores más intensivos en tecnología y de mayor valor añadido. La historia del clúster de la industria aeronáutica y espacial del País Vasco se presenta, así, como un paradigma de las estrategias actuales de diversificación inteligente auspiciadas por la Comisión Europea, en su categoría de “extending”, esto es, el descubrimiento de un nuevo nicho nuevo mediante la explotación de economías de diversificación.

Así pues, Sener, Gamesa (Aernnova) e ITP constituyeron el eje tractor del clúster, y fueron estas empresas las que inicialmente acumularon conocimientos y establecieron relaciones internas e internacionales. Desde que en 1992 se constituyó un Grupo de Trabajo del Clúster Aeronáutico, cuyo Comité de Tecnología fue el germen de HEGAN, al que paulatinamente se han ido incorporando nuevas empresas. También es destacable la capacidad que ha tenido este sector de crear sinergias y alianzas con otros sectores como la automoción, la logística, la electrónica y las tecnologías de la información y la comunicación, de tal manera que se ha ido creando un flujo tecnológico al compartir conocimientos en lo que respecta a materiales, estructuras y microelectrónica. Tras dos décadas de trabajo intenso de coordinación, lo que se ofrece desde el clúster vasco a los grandes constructores mundiales es un marchamo de calidad y capacidades específicas propias del clúster vasco, un sello del conjunto de empresas.

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Aitziber Elola es investigadora en el área de Estrategia de Orkestra. Su investigación se centra principalmente en dos áreas: por una parte, el análisis de la las posiciones y los procesos de internacionalización de las empresas, y por otra parte, el análisis de la gestión estratégica de las empresas “excelentes” (aquellas con mejor desempeño en términos de crecimiento y rendimiento).

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