El “diagnóstico sentido” en los procesos de desarrollo territorial

Como es bien conocido, en los procesos de desarrollo territorial, es importante disponer de un buen diagnóstico de la realidad en la cual se quiere intervenir, a fin de lograr determinadas mejoras para la población local o comarcal.

Dicho diagnóstico puede ser realizado, esencialmente, de dos formas bien diferentes, aunque -en la práctica- es posible pensar en una combinación inteligente de ambas. De un lado, está la forma más tradicional, que es la de una visión externa al territorio, como cuando se encarga dicho diagnóstico a una consultora o a un equipo universitario, con la finalidad de disponer de una sistematización de las características y problemática del territorio en cuestión.

De otro lado, dicho diagnóstico puede ser llevado a cabo con la participación de los principales actores locales (públicos, privados y comunitarios o cooperativos), mediante un equipo facilitador, cuya principal función es, precisamente, la de movilizar y reunir a dichos actores locales, con el fin de llevar a cabo un proceso de diálogo entre los mismos, orientado a establecer las bases de una estrategia de desarrollo territorial capaz de enfrentar los principales problemas priorizados por dichos actores locales.

En este caso, la identificación de los principales problemas a resolver en el territorio es realizada por los propios actores locales, obteniendo de ese modo una aproximación al “diagnóstico sentido” por dichos actores. El papel de los equipos investigadores pasa a ser en este caso el de facilitadores de los espacios de reflexión colectiva conformados con la participación de los actores territoriales.

En este caso, se trata de un diagnóstico donde lo más importante es la prioridad de los problemas según la experiencia de los propios actores locales, lo cual permite deducir las líneas o ejes de acción principales de la estrategia de desarrollo territorial, dándose menos importancia inicial a la exhaustividad, la precisión o la cuantificación detallada de los problemas territoriales, cuestiones todas ellas que pueden ser objeto de atención en un momento posterior, una vez que la alianza social de actores territoriales se encuentre mucho más consolidada.

El hecho de operar de este modo tiene la indudable ventaja de mantener la cohesión y la confianza de los actores territoriales en torno a las propuestas surgidas de este espacio colectivo que sostiene la estrategia de desarrollo territorial. Dado que la movilización y participación de los actores clave de un territorio es el elemento inicial de toda estrategia de desarrollo territorial, el enfoque de la Investigación Acción Participativa se convierte en el aspecto metodológico más característico de los equipos que deben animar estos procesos de identificación del “diagnóstico sentido” en un territorio.

En este caso, los equipos de investigación no poseen las respuestas a los problemas, ni “dirigen” los talleres de participación de actores locales, siendo su papel principal el de impulsar la creación de los espacios de participación y discusión colectiva entre todos los actores territoriales, a fin de construir de forma conjunta y consensuada, las líneas de actuación principales de las estrategias de desarrollo territorial.

Las estrategias de desarrollo territorial no son planes exhaustivos, ni tienen un horizonte temporal determinado. Se trata de un conjunto coherente de acciones guiadas por una decisión consensuada y querida por los principales actores territoriales. Por eso son instrumentos flexibles, esto es, con capacidad de adaptación a los cambios, razón por la cual el mantenimiento de la confianza y respaldo a los mismos sólo será efectivo si mantiene la vinculación con el diagnóstico sentido por los actores, el cual también va evolucionando a medida que se avanza en los procesos de desarrollo territorial.

El “diagnóstico sentido” es, por consiguiente, un resultado del contraste de opiniones expresadas por dichos actores en los talleres de participación local, los cuales deben acordar o consensuar las líneas de acción apropiadas, según la priorización de los problemas establecida por los propios actores locales.

La Investigación Acción Participativa y el “diagnóstico sentido” son, pues, dos características metodológicas o instrumentales de un enfoque del Desarrollo Territorial llevado a cabo con y para la gente, desde sus respectivas comarcas o territorios, un enfoque que cuestiona claramente el frecuente centralismo que practican determinados gobiernos regionales, los cuales suelen imitar, a veces, las prácticas autoritarias y tecnocráticas que se cuestionan a nivel estatal.

PACO ALBURQUERQUE, Investigador Sénior Asociado

One thought on “El “diagnóstico sentido” en los procesos de desarrollo territorial

  1. Además de compartir bastante el contenido debo apuntar que “nada nuevo bajo el sol”… desde hace 25 años. Debiéramos preguntarnos por qué es así, qué ha ocurrido.
    Todo lo que se plantea se realizó en Euskadi a principios de los años 90, en clave de política pública (de vanguardia o innovadora, que se diría ahora), desde el Departamento de Trabajo y Seguridad Social del Gobierno Vasco, con el desarrollo de la llamada “Estrategia Comarcal”.
    La propia configuración de los “Comités Comarcales” , embrión también de la mayor parte de las estructuras de desarrollo local actualmente existentes en Euskadi, respondió a los planteamientos enunciados en el post. Evidentemente, hay personas y organizaciones que pueden demostrar con sus respectivas experiencias y consiguientes relatos todo lo mucho y bien que se hizo en este (diagnóstico) sentido.

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