Redes de personas

La gobernanza al servicio del propósito

Lo normal es que cuando tienes previsto impartir algún curso formativo, sea cual sea la materia, trabajes los contenidos, conceptos y aspectos teóricos necesarios para aportar elementos a la sesión de formación. Pero en función de los objetivos del curso, los contenidos toman un carácter más o menos nuclear, o más o menos instrumental. La razón de ser de que exista una función dentro del curso, se lo da el propósito de éste. Así los elementos que toman parte en el curso, teoría, charlas de debate, ejercicios prácticos…son recursos que utilizamos para acometer de la manera más eficiente posible el propósito del curso.

Siguiendo esta misma lógica lo que regula la gobernanza es el propósito de la organización. A partir de aquí debemos pensar en cómo estructuramos en cada organización las relaciones que posibilitan los flujos de comunicación, la toma de decisiones, funciones y autoridad para los propósitos que pretende la organización, centrada principalmente en las interacciones a distintos niveles.

Recientemente hemos concluido uno de dos cursos previstos bajo el nombre Fundamentos prácticos para la transformación de la gobernanza dentro de la Diputación Foral de Gipuzkoa. Del título del curso podemos deducir una voluntad inicial de cambio, y por tanto una orientación práctica a la acción.

En este sentido el propósito del curso ha sido desvelar aquellos aspectos que están al alcance de nuestra mano tratando de orientar cambios internos para mejorar la gobernanza. Pero tal como hemos adelantado, es requisito previo tener conciencia clara de lo que pretende la organización. El propósito de la organización es el principal sostén para el diseño de la gobernanza.

Para alinearnos a los objetivos del curso (orientación práctica al cambio), hemos alternado conceptos teóricos con ejercicios prácticos que no tenían otro fin que bajar a tierra los contenidos teóricos a las diferentes realidades que viven las personas en sus entornos más próximos. A partir de esos ejercicios hemos ido identificando nuevos elementos potenciales para mejorar la gobernanza. Solo si identificamos y tomamos conciencia de los elementos que condicionan la gobernanza, los hacemos susceptibles de mejora. Por lo tanto, el curso ha sido en gran medida un espacio para pensar colectivamente la gobernanza tratando de identificar claves de mejora, relacionándola siempre con la efectividad de la organización.

Si lo tomamos la gobernanza como un concepto abstracto, parece que queda lejos de lo que uno puede hacer. El reto del curso ha sido, por tanto, relacionar las teorías con las realidades que vivimos en la práctica. Y parar ello ha sido clave simplificar los conceptos y llevarlos a contextos cotidianos. Al analizar aspectos cotidianos dentro de las estructuras organizativas, y más concretamente llevándolo al terreno de las reuniones, comisiones, comités…han salido aspectos relacionados con la falta de escucha, la comunicación no fluida, falta de claridad en los objetivos de las reuniones, poniendo en tela de juicio la efectividad de tales reuniones….pero cuando decimos falta de escucha, en el fondo, ¿qué queremos decir? ¿Que no nos escuchan pero uno mismo si escucha? Hasta cierto punto es natural que la crítica la hagamos hacia afuera para salvaguardar nuestra posición, pero no es justo. Por eso en los ejercicios prácticos hemos tratado de llevar el análisis y la crítica a uno mismo, ¿Cómo de bien escucho? ¿Cómo me comunico? ¿Cómo facilito las relaciones? A la crítica hacia afuera le debe acontecer la crítica hacia adentro.

La gobernanza debe de estar sujeta a los propósitos del proyecto y al servicio de éste. Por eso, en el curso como punto de partida, nos hemos dado el permiso de cuestionar el modo convencional de estructurar las organizaciones. Órganos decisorios, jerarquías, departamentalización de la organización…son aspectos que obviamos, pero que inciden de manera importante en el devenir de la organización en relación a lo que pretende.

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No obstante hay un antecedente que no podemos obviar. Detrás de las mejores metodologías, estructuras organizativas, estrategias….está siempre la persona. Y esta realidad hace que la mejor metodología no pueda garantizar resultado alguno. La complejidad de las relaciones humanas en las organizaciones es el trasfondo que condiciona la gobernanza.

Lo que inicialmente hemos llamado curso o formación, necesita otro nombre que refleje mejor el proceso que hemos llevado a cabo desvelando conjuntamente a partir de conceptos (ingredientes) teóricos, claves para transformar la gobernanza en la práctica. Los elementos que han sido tratados, y las aportaciones de los participantes apuntan a mejoras sustanciales, asumiendo siempre el grado de incertidumbre propio del cambio hacia lo nuevo. Pero en cualquier caso, es más próspera la transformación que viene de la implementación de acciones que los protagonistas y beneficiarios de tales acciones han definido, que la eficacia de la mejor metodología traída de fuera.

Ion Irurzun

Ion Irurzun

Licendiado en marketing y gestión empresarial por la universidad de Hertfordshire (Inglaterra), ha desarrollado su trabajo en el ámbito de la empresa privada, fundamentalmente en el área de consultoría y servicios. Desde 2011 ha sido responsable de Gipuzkoa Berritzen, entidad que tiene como objeto promocionar la innovación en cooperación, desde donde se han promovido distintos proyectos de cooperación entre diferentes agentes del territorio. Su papel ha estado centrado en la facilitación de equipos de trabajo y en la gestión de conflictos inherentes a los procesos de colaboración. Además, es miembro el consejo social de la Fundación Baketik donde actualmente imparte formación en el ámbito de ética y empresa y elaboración ética de conflicto, y miembro del consejo social de Fundación Emaus. Su papel en Orkestra está vinculado al proyecto Gipuzkoa Sarean donde centra su mirada en la facilitació

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