La reforma energética en México

Artículo publicado en la revista Energética XXI en el mes de abril de 2014

El pasado año, la Cátedra de Energía de Orkestra organizó un seminario interno con reconocidos expertos en el tema energético en México, anticipando análisis y reflexiones sobre la inminente reforma del sector energético en ese país.

En diciembre del pasado año, se publicaba un importante Decreto,  por el que se reforman y añaden diversas disposiciones de la Constitución Política de Los Estados Unidos Mexicanos en materia de energía. Dicho Decreto pone las bases de una reforma necesaria desde hace años, para afrontar los desafíos del sector energético mexicano; desafíos que no tuvieron adecuada respuesta con las reformas del año 2008.

México cuenta con importantes reservas de hidrocarburos y con experiencia en campos convencionales. Su producción de crudo pasó de 3 millones de barriles día (3 Mbl/d) en el año 1997 a 3,4 Mbl/d en 2004 y desde esa fecha ha disminuido continuamente, en particular desde el año 2010, para llegar a 2.5 Mbl/d el pasado año.

En 1997 México era prácticamente autosuficiente en gas natural. Las importaciones, que representaban el 3% del consumo, se han multiplicado porcentualmente por diez, y en la actualidad suponen el 30% de la demanda. El consumo de gas prácticamente se ha duplicado desde 1997, pasando de unos 46 bcm a 80 bcm en el año 2013 y la producción comenzó a disminuir  desde el año 2009, en el que se logró el máximo.

Así pues es clara la necesidad de incrementar la producción de petróleo y de gas en un país que tiene reservas tanto convencionales, en particular en aguas profundas y ultraprofundas, como en petróleo y  en gas no convencional (shale gas); y que requieren capacidad técnica, organizativa y tecnología para su explotación.

En generación eléctrica, México cuenta con unos 52 GW de potencia instalada, de los cuales unos 12 GW son ciclos combinados de productores independientes (IPP), lo que supone del orden del 30% de una producción total de 260 TWh/año, y  en la que solo unos 500 MW corresponden a potencia eólica.

Se estima que, para cumplir con los objetivos económicos, la generación eléctrica debe crecer a tasas anuales en el entorno del 8%, para lo cual la apertura a nuevos inversores y la incorporación de nuevas centrales de generación más eficientes y con menores emisiones, así como los nuevos modelos de relación con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) incluyendo la implantación y desarrollo de mercados eléctricos resultan elementos a tener muy en cuenta.

Es igualmente notoria la necesidad de infraestructuras de transporte en electricidad y en gas, así como el desarrollo del refino y la petroquímica, acompañando en la cadena de valor a una mayor producción nacional de hidrocarburos, ya que la energía tiene el enorme reto de responder al crecimiento económico de un gran país por extensión y población, y a las correspondientes demandas de energía eléctrica, de gas natural y de productos petrolíferos.

Un importante cuello de botella para el desarrollo energético de México son las inversiones que la exploración y la producción de petróleo y gas requieren, que se estiman en unos 60.000 M$/año. PEMEX cuenta con un presupuesto anual de 20.000 M$/año. Esto da idea de la enorme necesidad de capital, tecnología, ingeniería y suministros para cubrir, solo en hidrocarburos, la brecha de inversiones.

Volviendo a la reforma energética, el citado Decreto,  si bien consolida la propiedad de la nación sobre los hidrocarburos y la dirección del Estado en la industria energética, contempla un nuevo modelo de inversiones públicas y privadas en la exploración y explotación de los mismos. Asimismo, se permite la inversión privada y la competencia de actividades de transporte y transformación de hidrocarburos.

Las leyes que emanarán del núcleo principal de la reforma regularán, entre otros, diversos modelos de participación de la iniciativa y las inversiones privadas. A saber el citado Decreto establece básicamente cuatro tipos: contratos de servicios, porcentaje de utilidad para los contratos de utilidad compartida, porcentaje de la producción o la venta de hidrocarburos, una vez que hayan sido extraídos. Si bien se establece una “Ronda cero” mediante la cual PEMEX podrá mantener las áreas de explotación donde haya realizado inversiones o tenga particular interés.

En la reforma, la Secretaría de Energía sale reforzada en cuanto a atribuciones, presupuesto e independencia. Dicha secretaría definirá la política energética, será la encargada de diseñar los contratos, seleccionará las áreas que podrán ser objeto de los mismos para la exploración y producción de petróleo y gas y adjudicará a PEMEX las asignaciones de la “Ronda cero” a la que nos referimos más arriba.

Tanto PEMEX en hidrocarburos, como la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en electricidad, se mantienen como empresas públicas, pero se distinguen y separan las funciones de diseño, regulación y supervisión del sistema que recaen en organismos como la Secretaría de Energía, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (a quien le corresponde la definición de los términos fiscales de los contratos) y la Comisión Nacional de Hidrocarburos quien además de asesorar técnicamente a la Secretaría de Energía, recopilará la información geológica, autorizará los trabajos de exploración y será también la responsable de la regulación y de suscribir y administrar los contratos de exploración y producción de petróleo y gas.

Se crea también un Centro Nacional de Control de gas natural y el Centro Nacional de Control de Energía (que actualmente forma parte de la CFE), que serán organismos públicos encargados del control operativo de los sistemas de gas y de electricidad.

Ciertamente, no se conocen los detalles de los nuevos modelos y cómo se manejarán las expectativas que ha creado la reforma, incluyendo cómo se va a instrumentar la promoción de lo nacional y del desarrollo industrial de empresas mexicanas en las cadenas de valor del sector energético. Hay que considerar igualmente los plazos de implantación, que supondrán ritmos diferentes: unos 6 meses para reformas legislativas y 24 para los cambios en PEMEX y en CFE. En cualquier caso, los cambios que implica la reforma son de envergadura. A buen seguro, esta vez sí, se producirán cambios trascendentales en el sector energético mexicano; ya que en esta ocasión, por una parte el proceso de reforma se ha pactado entre los principales partidos, y por otro, la reforma se enmarca en un conjunto de reformas de carácter económico, fiscal o institucional, pudiendo incluirse aquí la búsqueda de precios de la energía final para los consumidores más competitiva y con menores subvenciones. Por ello, es previsible que a medio plazo se modifique el panorama energético institucional, y posiblemente empresarial, relacionado con la energía.

Las empresas energéticas españolas, o las relacionadas con el mundo de la energía, tienen ya una importante o significativa presencia en México, y la reforma energética abre nuevas oportunidades y plantea desafíos comerciales y empresariales para las empresas vascas y españolas en la ingeniería, la tecnología, la construcción, la energía o la operación de instalaciones energéticas en los sectores de hidrocarburos o de electricidad. Piénsese en la participación en los nuevos modelos contractuales, o en las campañas sísmicas, en el transporte, en las infraestructuras de gas natural y en el ámbito de la electricidad, bien en la generación o en el transporte.

En ese escenario y en un contexto de internacionalización de las empresas, la reforma energética en México es una oportunidad que hay que analizar y seguir para posicionarse o para reforzar la presencia y las inversiones en un país que bastantes empresas vascas ya conocen bien.

ealvarezpelegry

Eloy Álvarez Pelegry es Doctor Ingeniero de Minas por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de Madrid, Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid y Diplomado en “Business Studies” por la London School of Economics. Desde marzo de 2012 es miembro numerario de la Real Academia de Ingeniería. La trayectoria profesional de Eloy ha estado en gran parte vinculada al sector energético así ha ocupado diversos cargos en Gas Natural Fenosa/Unión Fenosa y también ha trabajado en Electra de Viesgo S. A., Enagás y Carbones de Importación S. A.