Sísifo y la “reforma” eléctrica.

Los denominados costes de acceso del sistema eléctrico se han multiplicado por tres desde comienzos de la pasada década. En 2011, estos costes eran  de unos 16.000 millones de euros, de los cuales, el 40%, correspondieron a transporte y distribución y el 37% a las primas equivalentes de las energías renovables.

Desde que comenzó el año 2012 el Gobierno ha adoptado una serie de medidas para disminuir los costes regulados. En enero, promulgó el Real Decreto-ley 1/2012, que supuso, la supresión de los incentivos económicos para nuevas instalaciones de producción de energía eléctrica a partir de cogeneración, fuentes de energía renovable y residuos. En marzo, se determinó una reducción de los costes de acceso, lo que supuso, entre otros aspectos, la disminución de la retribución de la distribución de electricidad.

Estas medidas siguen siendo insuficientes puesto que los costes de acceso siguen creciendo debido, en gran medida, al incremento de potencia en renovables y al elevado importe de las primas equivalentes que no han dejado de crecer. En la actualidad, el déficit tarifario supera ya el 2% PIB, y por su envergadura, es un problema clave a resolver.  La repetidamente anunciada reforma eléctrica, tiene un punto de inflexión con el anuncio del Anteproyecto de Ley de medidas fiscales en materia medioambiental y sostenibilidad energética, de 14 de septiembre, que plantea una batería de impuestos, entre otros, sobre la producción de energía eléctrica, el gas y el carbón; cuyo objetivo es atajar el déficit tarifario.

A juzgar por el título de la propuesta remitida a las Cortes Generales del Estado, se trata de impuestos medioambientales; por lo que una primera lectura, podría enmarcarse dentro de una reforma fiscal verde. Sin embargo esto no es evidente, ni en los criterios de fijación de los impuestos, ni en su justificación.

En el actual sistema coexisten costes y actividades reguladas con el mercado eléctrico, y no es fácil de entender, cómo con una Tarifa de Último Recurso (TUR), fijada por el Gobierno, estos impuestos podrían ser trasladados a los consumidores finales. Por ello, en principio, los impuestos supondrían una disminución de los beneficios de las empresas generadoras de electricidad.

Sin embargo, ante la anunciada liberalización de la TUR, sería posible que parte de la subida de los impuestos, se trasladara a los consumidores finales. Esto conllevaría un incremento del precio de venta, en el que el “principal responsable” sería el mercado. De esta manera se desviaría la atención desde el segmento de los costes y actividades reguladas hacia el mercado.

No parece que los problemas reales del sector eléctrico puedan resolverse, sin trasladar los costes al consumidor final. Por ello, hay que definir cómo actuar con las empresas en las que el peso del coste de la energía es importante y compiten en el ámbito internacional, dado que la carga de los nuevos impuestos incrementará los precios y perjudicará su competitividad.

Lo anterior refuerza la importancia de disminuir el importe de los costes de acceso. Para ello, no se deberían de incluir en los mismos aquellas partidas, que bien podrían estar en los Presupuestos Generales del Estado, y se debería de reducir el importe global de las primas con criterios de eficiencia económica, ajustando para ello; tanto la rentabilidad al riesgo, como los costes de inversión a los más competitivos; en particular, en aquellas tecnologías que están alejadas de los precios del mercado.

Con la reforma eléctrica, se han creado expectativas de ir hacia un mix energético más sostenible, económica y medioambientalmente, que adoptase subvenciones eficientes para una industrialización inteligente.

En la mitología griega Sísifo, fue condenado por los Dioses griegos a subir una roca hasta la cima de una montaña que nunca coronaba con éxito; al rodar ésta y tener que comenzar de nuevo. En este contexto, bien podríamos imaginar a Sísifo con su pesada carga, a punto de coronar la cumbre. Las medidas anunciadas, parece que supondrán un nuevo rodar de aquella, y el reinicio del ascenso, con el que ojalá se rompa el maleficio del mito.

Artículo publicado en Expansión el 6 de diciembre de 2012 

ealvarezpelegry

Eloy Álvarez Pelegry es Doctor Ingeniero de Minas por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de Madrid, Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid y Diplomado en “Business Studies” por la London School of Economics. Desde marzo de 2012 es miembro numerario de la Real Academia de Ingeniería. La trayectoria profesional de Eloy ha estado en gran parte vinculada al sector energético así ha ocupado diversos cargos en Gas Natural Fenosa/Unión Fenosa y también ha trabajado en Electra de Viesgo S. A., Enagás y Carbones de Importación S. A.

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