Medidas simples para aspectos complejos

Me ha sorprendido encontrarme esta mañana en el periódico con un titular que afirmaba que Euskadi ha perdido competitividad desde 1999. Mi sorpresa no tenía que ver con la veracidad, o no, de dicha afirmación, sino con el hecho de que algo tan complejo y difícil de medir, como la competitividad, pudiera resumirse en un simple titular. Leyendo más detenidamente la noticia, queda claro que el estudio realizado por el Instituto Flores de Lemus de la Universidad Carlos III de Madrid, al que hace referencia el artículo, mide la competitividad en precios. El estudio compara la evolución de la inflación desde 1999, en cada una de las 17 comunidades autónomas, con la del  conjunto de España. Concluye que el incremento de precios durante los últimos 13 años en la mayoría de las comunidades autónomas ha sido marginalmente mayor que el promedio, siendo las únicas tres excepciones las Islas Baleares, las Islas Canarias y Extremadura, en las que el aumento de los precios ha sido menor. ¿Significa esto que estas tres regiones son ahora más competitivas que el resto y que las regiones que han experimentado un aumento de precios son menos competitivas de lo que lo eran en 1999? Mi respuesta sería que no, teniendo en cuenta que el concepto de competitividad territorial depende de cuál sea el punto de referencia y de un amplio abanico de determinantes.

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Hacia una sociedad emprendedora

Si midiésemos la atención prestada a la actividad emprendedora en la última década probablemente muchos se sorprenderían al conocer la cantidad de esfuerzo, tanto público como privado, puesto en el apoyo a los emprendedores. Al menos en el País Vasco, los emprendedores cuentan hoy en día con una amplia red de apoyo para la creación de empresas, sobre todo de aquellas basadas en conocimiento y con potencial para generar alto valor añadido. (más…)

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El lugar importa a la hora de resolver los retos de competitividad del día de mañana

A medida que vemos crecer el desempleo en un contexto de baja demanda tanto nacional como internacional, es natural que nos preocupemos por la competitividad de nuestra economía. ¿De dónde procederán los nuevos empleos? ¿Qué podemos hacer para incrementar la demanda? ¿Cómo podemos conseguir que nuestras empresas sean más competitivas en el mercado global? Esta preocupación inmediata puede conducirnos a buscar soluciones a corto plazo o a poner “parches”. Pero no hay respuestas sencillas a corto plazo, y no tenemos que olvidar que la clave para desarrollar una economía competitiva a largo plazo es ser conscientes de los retos del mañana. Incluso en tiempos de crisis profundos, la planificación o la visión de futuro son fundamentales. Es preciso preguntarse cómo será la economía del mañana y asegurarse de estar preparados para poder hacer frente a los retos que esta presenta. (más…)

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