Una breve reflexión sobre la estrategia competitiva del País Vasco

¿Qué papel desempeñan los gobiernos y otros agentes socioeconómicos (empresas, trabajadores, universidades, centros de investigación) en el desarrollo y bienestar de los territorios (naciones regiones, ciudades…) en los que se encuentran?, ¿qué estrategias y políticas públicas pueden y deben abordarse para favorecer el desarrollo y el bienestar de los territorios?, ¿cómo deben llevarse a cabo?, ¿qué podemos aprender de la experiencia del País Vasco en los últimos treinta años en este ámbito?

Son algunas de las preguntas que nos planteamos Edurne Magro, Mikel Navarro, Jesús Mari Valdaliso y yo cuando comenzamos a trabajar en el libro “Estrategias para la construcción de ventajas competitivas regionales”. Este trabajo, como no iba a ser de otra manera, busca responder a estos aspectos, y de paso analizar el caso del País Vasco, de tal manera que, estudiando las políticas y estrategias adoptadas, en especial las impulsadas desde el Gobierno Vasco en los últimos treinta años, y su acierto o desacierto, se pueda elaborar un marco de reflexión que sirva, tanto para otras regiones de naturaleza similar, como para el propio Gobierno Vasco, de cara a avanzar en la mejora de la estrategia competitiva territorial.

Treinta años es un periodo de tiempo muy amplio, sobre todo al tratarse de una región como el País Vasco, con una historia tan viva y unas características tan particulares. Con un fuerte arraigo industrial, parece lógico que a lo largo de estos años el Gobierno Vasco haya apostado de manera continuada por la política industrial como motor del desarrollo económico, de tal manera que en la actualidad es una de las regiones europeas en las que la industria tiene mayor peso en su estructura económica y tracciona otras actividades económicas. Ligada a esta apuesta por la industria, de alguna manera, se encuentra el impulso que se le ha dado a la innovación a lo largo de este periodo, basado principalmente en infraestructuras tecnológicas con especial énfasis en los centros tecnológicos, sobre todo en los ochenta y noventa, y en las científicas (CICs, BERCs), en la última década. Todas estas políticas y estrategias han contado con un gran intervencionismo por parte del Gobierno Vasco desde los ochenta hasta la actualidad, algo positivo  para la competitividad de la economía vasca, puesto que desde el Gobierno se ha sabido hacer buen uso de tales competencias y a lo largo del tiempo se ha buscado aumentar la participación por parte de los distintos agentes en la elaboración de estas políticas de tal manera que este nivel de participación es, en la actualidad, superior con respecto a la mayor parte de las regiones europeas.

La estrategia adoptada a lo largo de este tiempo parece haber dado fruto, ya que hemos pasado de ser una región donde en los años ochenta, se perdía renta per cápita hasta convertirnos en una de las regiones del grupo de referencia en renta per cápita en Europa. No obstante, de cara a continuar avanzando por este camino, es preciso trabajar en políticas competitivas que interconecten conocimiento e industria por un lado y que impulsen alianzas entre empresas de distintos sectores por otro, de tal manera que los sectores más tradicionales y el tejido productivo vasco en general pueda progresar hacia una “diversificación especializada”. Desde el anterior Gobierno Vasco (2009-2012), por ejemplo el plan de competitividad comenzó a impulsar la política intercluster y a trabajar en políticas orientadas a impulsar la especialización inteligente (Smart specialization), siguiendo las directrices de la Política de Innovación de Europa. De cara al recién constituido Gobierno Vasco, consideramos que ésta es la senda a seguir en el futuro y que además es preciso: avanzar y mejorar los procesos de innovación de tal manera que se incida más en la demanda; que la estrategia competitiva promovida por el Gobierno Vasco pueda aplicarse no sólo en las grandes y medianas empresas sino que también en las pequeñas; que el nivel de participación a la hora de desarrollar estas políticas tome en cuenta los distintos ámbitos geográficos y la heterogeneidad del territorio y que haya un posicionamiento sobre el nivel de articulación que se desea para el territorio; y finalmente, aunque no por ello es menos importante, que haya una evaluación continua de las políticas desarrolladas de cara a ir mejorando progresivamente y gestionar de manera más eficaz la estrategia competitiva del País Vasco.

 

mjaranguren

Mari Jose Aranguren es la directora del Área de Territorio, Innovación y Clústeres en Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad y profesora en la Deusto Business School. Es una experta en materia de análisis aplicado de las PYMEs, clústeres e iniciativas de políticas de clúster, áreas sobre las cuales ha publicado un amplio número de libros y artículos en revistas.

8 thoughts on “Una breve reflexión sobre la estrategia competitiva del País Vasco

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*